Tras esta clase cabe diferenciar entre la imagen que tiene el público sobre nuestra empresa y la reputación que nuestra empresa tiene en el mercado. Por tanto, la imagen es la percepción que el público tiene de nuestra empresa, ya sean los clientes, como proveedores, trabajadores, etc... Poniendo un ejemplo de imagen positiva de una empresa, encontraríamos Google, ya que se percibe de la empresa una imagen agradable, ya que tiene espacios dedicados para sus trabajadores, para que puedan desconectar, unas horas flexibles, un buen trato con los proveedores o subcontratas, y además cumple a la perfección su trabajo, ya que cada vez tiene más clientes. Sin embargo la reputación es aquello que hemos ido consolidando a lo largo de los años con experiencia, un ejemplo de reputación dañada es el de la empresa Volkswagen, como hemos tratado en otras entradas.
Hoy en día uno de los principales canales para construir la imagen de la empresa son las redes sociales. Hablando de empresas online, deben toda su actividad a estas redes como Twitter, Facebook, LinkendIn, etc... Son el medio por el que conocen de tu empresa, a que te dedicas, y porque lo haces y si lo haces bien o no, ya que las valoraciones en las redes sociales son multitudinarias y de muchas formas. Esta es un arma de doble filo que nos permite tanto labrarnos una muy buena imagen en muy poco tiempo si somos eficaces y responsables, pero también nos puede dar críticas injustificadas por una mala experiencia, que tienen más repercusión que varias valoraciones positivas, ajena a la empresa o por puro trolleo del comprador.
Analizando todo lo visto, la reputación se compone, tanto de la imagen que tienen en el momento como de toda la experiencia vivida por la empresa en todos sus niveles, de forma que esta no depende de una buena racha o una mala racha, sino de un termino medio evaluado a lo largo de un cierto periodo de tiempo. Esta claro que con todos los ejemplos que hemos visto una mala acción o algún tipo de trampa corporativa son atacadas sin piedad por el público que no duda en dañar la reputación, que puede verse destruída en apenas un día. Finalmente, si es en un canal de comunicación, como las redes sociales, dónde podemos ver dañada nuestra imagen, o pero nuestra reputación, una empresa incorporada en el nuevo mercado, debe invertir en su departamento de comunicación, dependiendo del tamaño de la empresa, desde un departamento entero hasta un Community Manager que ayude a dinamizar y conseguir atraer a un publico en las redes, son roles que se están consolidando como imprescindibles para cualquier empresa, independientemente de su tamaño.


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